Sabes que llegue de lejos,
pero no lo que viví
No es la meta lo que valoro,
sino la ruta que seguí…
No puedo entregártelo todo,
ni depurarme contigo quiero.
Dios, acero y dolor:
mis principios, lo confeso.
No me alejes de esa cueva…
A sus heridas curarse
el lobo solitario siempre llega…
¿Es que acaso habrá otra manera?
De evitar caer en la locura,
por deambular en esta tierra…
No puedo dártelo todo,
este martirio es solo para mí.
Girando de a poco los clavos,
de los amigos que perdí,
enrojeciendo, a carne viva,
hundiéndose en mi piel
sin evitar que cicatricen las heridas,
que abundan en mi ser…
Quisiera pero no quiero…
entregarme por completo
Podría pero no puedo…
ensuciarte con lágrimas ajenas,
y que pruebes el dulce aroma del veneno,
que ya corre por mis venas…
No quiero mostrártelo todo…
Solo quiero abrazarte,
calor alíviame esta pena,
como coraza sobre piel,
necesito esta condena,
que procure solo miel
para colmar nuestra alacena…
Significando cada vez más
y sintiendo cada vez menos,
Expulsaré por fin la hiel,
que corre por mis venas…
No puedo serlo todo,
ni lavar la lluvia de mi rostro,
borrar las cicatrices de mi torso…
Pero si darte lo mejor de mí,
lo que aún me queda dentro,
que sea solo para ti…
No puedo entregártelo todo…
acaso un exceso de veneno,
para matar un bello colibrí.
Así que no te sientas menos,
que lo eres todo para mí.
No puedo dártelo todo…
mi desasosiego y mis pasiones:
Aspiran hálitos de misterio,
así que no te suene a nada nuevo,
que hasta en un frío cementerio,
también crecen bellas flores
Ya no puedo olvidarlo todo…
Necesito recordar lo que viví,
y llevar a la quietud al lobo,
acaso fue lo que me trajo a ti.
No puedo entregártelo todo…
Solo quedan retazos,
de aquel niño que yo fui.
No me niegues tu cariño, ni un abrazo,
quizá aún haya esperanza para mí.
Encontré la paz en tus ojos…
que se posen solo en mí,
y que duerma un rato más el lobo
que habita dentro, aquí…
¿Quizá no sea loco pensar,
que algún día pueda ser feliz?
Nada más tómame…
un poquito más en serio,
pero también,
un poquito más en vano.
Y quizá algo menos solidario,
aunque a ratos más mundano,
me perderé en el paisaje extraordinario,
donde aúlla el lado humano
de este Lobo Estepario
extraviado de un tiempo ya distante,
sonriente y sediento de tu sangre,
vagaré cual bestia errante
por siempre en la soledad
del mundo contemporáneo.
Del filme ‘Collateral’, el encuentro de dos seres de la misma especie.