Por eso pienso que el amor puede ser tan brutal como un golpe al plexo y tan suave como la caricia de un amante, como la pluma que lleva el viento, el cual también se lleva palabras y promesas. Al final uno termina siendo víctima o victimario, testigo o cómplice o todos o ninguno, igualmente… Continúa leyendo Fariseos (as)